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domingo, 12 de febrero de 2017

Cuenta 140 - "Servicios de inteligencia"


Estábamos  muy preocupados por él. Tras llevar años vigilándonos, hacía meses que no sentíamos sus escuchas al otro lado de la línea.

Le encantaba su trabajo de espía. A los seguidores del reality que protagonizaba sin saberlo, también.

Desde que ha llegado a la presidencia, los miembros del servicio secreto son fáciles de reconocer: altos, rubios y con ojos claros.


Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada los Servicios secretos. Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural.
Los otros que presenté fueron:
  • Odiaba sentirse la víctima. Antes de que el médico le desvelase el resultado de su prueba, le contó lo que había descubierto investigándolo.
  • Harta de su vida como espía, se retiró a un convento de clausura. Allí averiguó que la superiora conocía todo de ella.
  • Mientras la investigaba, pasaba noche y día escuchando sus conversaciones. Cuando quiso conocerla, no supo qué decirle.
  • Aunque todos los vecinos dicen que trabajaba como albañil, desde que ha regresado al pueblo nadie quiere hablar por teléfono.
  • Era un cotilla y me pagaban por ello, aunque odiaba no poder hacer pública la información que manejaba.
  • Aunque les ha dicho a los vecinos que ya se ha jubilado, desde que regresó al pueblo nadie se atreve a hablar por teléfono.
  • Cuando los servicios secretos sacaron a la luz información que le comprometía, lanzó los misiles nucleares.
  • Nadie esperaba que confesase que era espía en un programa de cámara oculta.
  • Ante las preguntas del fiscal, respondió que sus bienes no declarados tributaban en una seguridad social secreta, exclusiva para espías.
  • Dudaba si la reunión secreta tendría lugar en el número 69 o en el 96, hasta que vio en la puerta a los vendedores ambulantes de gabardinas.
  • Al cruzarse con su doble, sacó la pistola y lo mató. Aliviado, informó de que el espía falso había muerto. Luego, se recolocó el bigote.
  • Mientras desenmascaraba al supuesto extorsionador del ministro, dejaba evidencias falsas que lo exculpaban a él.
  • Antes de contratarlo la CIA, pudo cumplir su sueño: trabajar para el CNI, aunque fuera algo temporal y como confidente.
  • El director, en reuniones secretas, se fue citando con sus agentes para asignarles un compañero a investigar. Mientras, él quedaba libre.
  • Ambos espías, de mutuo acuerdo, decidieron batirse en duelo. Llegado el momento, no se presentó ninguno, pero sus dobles sí.
  • Antes de que comenzara la campaña electoral, se reunieron para decidir quién tenía que ser el próximo presidente.
  • Mientras lo llevaba a urgencias, con una herida de bala en la pierna, seguía haciéndose la sueca: ¿no estaba más tranquila la oficina?
  • Decía ser agente de seguros, pero cuando escribías su nombre en Google, aparecía información sobre las misiones que había desempeñado.


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