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domingo, 22 de enero de 2017

Cuenta 140 - "La lectura"


Al salir de la cárcel, le devolvieron sus pertenencias: un reloj digital, una billetera intacta y un libro, ahora subrayado.

El anterior microrrelato fue uno de los mencionados en el Cuenta 140 en la semana dedicada a la lectura. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.
De los que podéis leer a continuación, el primero de ellos resultó finalista y los siguientes se corresponden con los otros que presenté.

  1. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que el abuelo había hecho todos esos viajes sin levantarse del sofá.
  2. Falleció mientras leía aquel libro: al llegar a la última página, regresaba a la primera una y otra vez.
  3. Cuando descubrieron la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto por alguno de sus libros.
  4. Aunque estaba ansiosa por descubrir cómo terminaría, al llegar a la penúltima página encontró una nota de su marido y se detuvo.
  5. Nunca llegó a terminar el libro: en la penúltima página encontró una nota que vaticinaba la muerte del lector.
  6. Desde que leyó aquel libro, los protagonistas aguardan tras la puerta de su nueva habitación: blanca y acolchada.
  7. Desconocía que lo que leyese se haría realidad. Al terminar “El ladrón de cadáveres”, desapareció antes de que llegaran los de la funeraria.
  8. El protagonista solía desplazarse hacia la esquina inferior derecha de cada página, esperando a que ella lo acariciase con su índice.
  9. Cuando murió la bibliotecaria y llegó el otoño, el libro que nunca nadie pidió en préstamo fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  10. Le costaba creer que Jorge Antonio Ezequiel Luis del Álamo García-Ruiz y Sánchez-Hinojosa sólo leyera microrrelatos.
  11. Tras hacerse con la nueva novela de ese autor, volvía a encontrar el final entre la página uno y la veinte.
  12. Cuando murió la bibliotecaria, el libro que nunca nadie pudo llevarse fue quedándose, paulatinamente, sin hojas.
  13. Independientemente de la página por la que abría su libro favorito, encontraba una puerta que nunca estaba cerrada.
  14. Al descubrir la obsesión del desaparecido, interrogaron a su autor predilecto, que reconoció haberlo visto inmerso en todos sus libros.
  15. Cuando encontramos sus libros, descubrimos que todo lo que nos contaba el abuelo lo había hecho sin levantarse del sofá.
  16. Ante las preguntas del fiscal, declaró que lo había asesinado porque estaba escrito en el libro que la víctima leía.
  17. Tras las primeras críticas, hizo lo posible para provocarse una amnesia y leer el libro como si no lo hubiera escrito él mismo.
  18. Sólo teníamos un baño. Papá leía en el váter y no se levantaba hasta que terminaba una historia. Y no le gustaban los microrrelatos.
  19. Aunque dudaba si seguir leyendo, se detuvo en la página 110, cuando llegó al presente de su propia biografía.
  20. Cuando las letras se adentraron en sus ojos, transmutaron en un filme donde él era el director.

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