Etiquetas...

domingo, 4 de diciembre de 2016

Cuenta 140 ("Muros" y "Propiedad intelectual")


  1. No le gustó que en su última novela muriese asesinado el falso escritor.
  2. Después de quince años trabajando como escritor, su patrimonio se limitaba a un papel y a un bolígrafo.
  3. Se presentó en la oficina de patentes con un extraño artilugio. El tipo que le precedía en la cola llevaba otro igual.
  4. Cuando descerrajaron la caja fuerte, sólo encontraron su bolígrafo.
  5. Pasó años encerrado, trabajando en sus nuevas creaciones. Cuando volvió a salir a la calle, descubrió que todas estaban ya inventadas.
Los anteriores microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140  en la semana dedicada a la "Propiedad intelectual". Vaya mi agradecimiento para Juan paricio Belmonte y El Cultural.
Los otros micros que presenté fueron los siguientes:
  • Cuando se convirtió en la primera persona que resucitaba tras una criogenización, ya no podía vivir de los beneficios de sus best sellers.
  • A pesar de que ya no se vendían libros, fundaba su editorial número veinte (las diecinueve anteriores habían tenido que cerrar).
  • La novela que escribió llegó a las grandes superficies antes de que él mismo la entregase a una editorial.
  • Aquel escritor maldito se convirtió en el más rentable del momento a los setenta años y un día de su muerte.
  • Un siglo después de la Gran Guerra,  llegaba una nueva obra literaria en forma de pintura rupestre.
  • Aunque sólo había vendido veinte ejemplares de ese libro, en el Facebook iba ya por cien mil “Me gusta”.
  • Con parte del dinero que se embolsaron, consiguieron retrasar la fecha de defunción de su abuelo escritor.
  • El día que presentó su novela, sus familiares tampoco pudieron ir.
  • Fascinado, veía cómo el público coreaba sus poemas a la par que él. Hasta que entró una tercera persona que no era ni su esposa ni su madre.
  • Le encantaba presumir de que podía vivir de sus libros entre sus compañeros indigentes.
  • A pesar de todo, se sentía afortunado: aún era el propietario de la estilográfica que su abuelo utilizó para escribir.
  • Mi abuela, armada de valor, confesó que era la verdadera autora de las obras de mi abuelo.  Se cumplían 69 años y 11 meses de su muerte.
  • Cuando logró el reconocimiento que buscaba como escritor, lo abandonaron las musas.
  • Cada una de las historias que contó a su psiquiatra acabaron siendo best sellers.
  • Disfrutaba de un reconocido prestigio cuando decidió destruir su obra. Pasó a la historia como el mayor pirómano de todos los tiempos.
  • En su museo  había una sala en la que no se le ocurría qué  exponer. La última vez que  entró para verla decidió no volver a salir de allí.
  • No inventó la máquina del tiempo, pero ahora es el autor de Hamlet, de Don Quijote, del Señor de los Anillos y hasta de la Biblia.
  • Le repetían que no podía patentar los terremotos. Mientras insistía en que si no se le dejaban tomaría represalias, hubo uno de 7,6.
  • El que veía cuando se miraba al espejo no era el dueño de su imagen.
  • El hambre y la desdicha agudizaron su talento y la paciencia del editor que difundió su obra en cuanto murió.
  • Pasó años encerrado, trabajando en sus nuevas creaciones. Cuando volvió a salir a la calle, descubrió que su mundo aún no estaba inventado.
  • Los dos poetas se batieron en duelo. Contaron sus diez pasos, dispararon sus versos. Murió un tipo del público en una rima descarriada.
  • Las últimas canciones que compuso sonaron previamente en los labios de un mendigo que murió.
  • Por fin conseguía publicar su libro de relatos. Le había tocado la lotería. Era veintidós de diciembre.
  • Al terminar de leer aquel relato, tuvo un déjà vu, como si ya lo hubiera escrito antes él.
  • Incluso con el tercer hijo, apareció aquel tipo reclamándole los derechos de autor.
  • La víctima sostenía entre sus brazos una novela inédita, firmada ese mismo día por el propio autor, setenta años después de su muerte.
  • En el Museo de Arte Moderno, se exponía una nevera combi con cientos de notas pegadas en su puerta. El destinatario estaba en el congelador. 
  • Murió asesinado por un imitador del personaje que no se atrevió a incluir en su última novela.
http://www.elcultural.com/blogs_comentario/Cuenta_140/25/152025/Propiedad_intelectual#comentar

Por otra parte, en la semana dedicada a los "Muros", fue finalista el siguiente relato:
  1. El extraterrestre adoptaba cada día una nueva forma humana. Sólo cuando se transformó en un hombre rubio y con ojos azules lo dejaron salir.
Los otros que mandé a concurso fueron los siguientes:
  • Tras haber construido un muro infranqueable, su peor enemigo volvía a estar junto a él.
  • Sin pretenderlo, construyeron su propio muro. Ella en el sofá del salón. Él, en el de la salita. Ambos, sentados frente a la tele.
  • Dedicó su vida a derribar cada uno de los muros que él mismo había construido.
  • Cuando levantaron el muro para protegerse de los del otro lado, comenzaron con las luchas internas.
  • Decidieron levantar un muro en la playa y seguir caminos opuestos bordeando la isla, hasta que volvieron a encontrarse.
  • Era la cuarta vez que tenían que subir el muro del psiquiátrico para proteger a los locos de los cuerdos.
  • Cuando estalló la epidemia intentaron huir al otro lado, pero el muro que habían construido era realmente infranqueable.
  • El muro que erigió en su memoria ya nunca le permitió olvidar.
  • Después de recorrer años luz para conocernos, murieron intentando rescatar a un grupo de inmigrantes en el Mediterráneo.
  • Odiaba la oscuridad hasta que viví al otro lado de un muro en el que siempre había luz.
  • Lo enterraron vivo y subieron el muro del cementerio.
  • Chocaba mucho con su hijo: quería que saltara todos los muros que él mismo no fue capaz.
  • Tras recorrer años luz para conocer las bondades de los hombres, murieron intentando rescatar a un grupo de inmigrantes en el Mediterráneo.
  • Podía llegar al mismo sitio por un camino asequible, pero se empeñaba en saltar el muro.
  • Para encerrarlos, construyeron un gueto amurallado, pero no observaron que tenían alas.
  • Todos porfiaban en que no había ningún muro, pero aquel hombre no se atrevía a pasar de allí.




No hay comentarios:

Publicar un comentario