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lunes, 26 de diciembre de 2016

Cuenta 140 - "Autopistas vacías" y "Evasión de impuestos"



  1. El primer coche que vio en más de dos horas fue una ambulancia. La había llamado alguien que sabía lo que iba a pasarle.
  2. No pasaba ningún coche y necesitaba cometer otro asesinato. El conductor que lo recogió, también.
  3. Tras llevar horas sin ver pasar a nadie, apareció un coche fúnebre que se detuvo para recogerlo. Desconocía que transportaba un ataúd vacío.
  4. Echaba de menos a su mujer y a su hijo. Le pareció verlos al final del túnel.
  5. Tras fallecer el padre, ahora era a los hijos a los que les tocaba, cada año, la lotería.

Los cuatro primeros microrrelatos resultaron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a las "Autopistas vacías" y el quinto, en la que tenía como tema:"Evasión de impuestos". Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.

A continuación, os dejo los demás microrrelatos que presenté:

"Atopistas vacías"
  • Miles de coches en caravana en la autopista. Se cumplían más de cincuenta años desde que sus ocupantes los abandonaron. 
  • En plena noche, montó una tienda de campaña en el carril central. Allí vivió hasta que murió de cáncer.
  • Cuando estaba a punto de desfallecer, encontró un poste SOS tras la maleza. 
  • Cada mañana, los habitantes del pueblo cercano a la primera salida despertaban pensando que había entrado un coche en la autopista.
  • Los hermanos mayores contaban a los pequeños que cada coche que entraba en aquella autopista era engullido por el asfalto.
  • Durante varios minutos, caminó por la línea discontinua, ajeno al peligro que le esperaba al fondo del socavón que parecía un simple charco.
  • Durante horas, circuló por el carril derecho, ajeno al peligro que le esperaba al fondo del socavón que parecía un simple charco.
  • Mientras las infracciones por exceso de velocidad seguían aumentando, los radares de aquella autopista se estropeaban por falta de uso.
  • Para llegar al aeropuerto sin aviones, construyeron una autopista sin coches.
  • Quitaron el peaje y cambiaron el destino para convertirla en una autopista transitada. Ahora, en lugar de al cielo, conduce al infierno.
  • Solía sentarse en el arcén para disfrutar del silencio.
  • Antes de oscurecer, el sol daba por la parte trasera del coche. No había nadie en la autopista y era tarde para adelantar a su sombra.
  • El ruido de la nevera de su casa lo despertaba cada noche. El silencio de la que llevó al campo y la soledad de la vía le produjeron sueño
  • En carreteras secundarias, solía escribir su nombre sobre el asfalto. En aquella autopista, pudo dibujar una réplica del Guernica.
  • Fue el único en alcanzar el último kilómetro de la autopista con final abrupto.
  • Cuando deseaba analizar su situación personal, conducía por la autopista. Esa tarde, por primera vez, no fue ésta la que le pareció vacía.
  • Aseguraba que no tenía nada personal contra él aunque fueran los únicos coches circulando y lo embistiera, cada mañana, por detrás.
  • Era el quinto coche que veía abandonado en el arcén. El autoestopista que lo acompañaba sabía dónde se encontraban sus ocupantes.
  • Entró en una solitaria estación de servicio. Cuando se acercó al mostrador, aparecieron sus familiares para cantarle el cumpleaños feliz.   
  • Aunque no le gustaba ir sola por la autopista, cada vez que se acercaba a una salida, recordaba lo que había dejado atrás y seguía.
  • En cuanto entró en esa autopista, su secuestrador paró en el arcén, abrió el maletero, le destapó la boca y le devolvió el móvil.   
  • Mientras conducía por la autopista, se sintió más solo que nunca: ni siquiera escuchaba las voces que solían hablarle.
  • No podía ni imaginarse, cuando se detuvo para recogerlo, que en unos años Ewan McGregor sería él y Edward Norton el autoestopista. 
  • Cuando trató de tomar una salida, el volante no le respondió. Al siguiente intento se dio cuenta de que formaba parte de un videojuego.
  • Cuando desde el helicóptero le ordenaron que se detuviera, pensó que le quitarían el carnet. Luego aclararon que buscaban a desaparecidos.
  • El guardia civil, desesperado, antes de finalizar su turno en la autopista se multó a sí mismo.
  • Tembló al divisar, en plena autopista, un buque y un avión de 1945. A los pocos segundos, estaba inmerso en el Triángulo de las Bermudas.
"Evasión de impuestos"

  • Creyó en su inocencia hasta que se lo encontró en aquel avión a Zúrich.
  • Todas las semanas, quedaban para jugar al pádel. Cuando coincidían en el avión a Berna, hacían como si no se conocieran.
  • Contaba los días que le quedaban para salir de la cárcel. Su socio, de vacaciones en Belice desde que lo delató, también. 
  • En cuanto tomo posesión del cargo, hizo todo lo posible para que pagaran sus impuestos entre los demás.
  • Antes de abandonar la prisión, le entregaron las pertenencias: un reloj, un móvil y una llave. No dijo que eran de su compañero de celda.
  • Devolvió hasta el último céntimo del dinero evadido a Panamá. Del de Suiza, Aruba, Isla de Man, Seychelles y San Marino, nunca se supo nada. 
  • Después de evadir 50 millones de euros, le pillaron que no declaró tres botellas de whisky en la frontera.
  • Cada vez que ganaba una competición, mientras sus compatriotas lloraban emocionados, los banqueros suizos reían.
  • Cuando se enfrentaron a Islas Caimán, tanto su afición como la contraria estaba con ellos.
  • Cristiano Ronaldo se enfadó porque Fisco no le pasaba la pelota.
  • Murió sin que Hacienda supiera que tenía 30 millones de euros en un paraíso fiscal. Su familia oficial, tampoco.
  • Pensaba que sus hijos desconocían que blanqueaba dinero, hasta que descubrió que escondieron los billetes del Monopoly.
  • Mientras cumplía condena por blanqueo de dinero, su familia recibía constantes regalos de anónimos.
  • Había planeado ir de viaje de novios a las Seychelles, hasta que ella le confesó que era Inspectora de Hacienda.
  • Cuando destaparon sus problemas de fraude fiscal, ya volaba desde un sexto piso.
  • Todo iba genial hasta que ella le confesó que era Inspectora de Hacienda.
  • Lo acusaron de enriquecerse cobrando comisiones ilegales. Tras ganar el juicio, compró una casa para el fiscal.
  • Cuando pusieron un tributo por respirar, algunos hiperventilaban a escondidas.
  • Cada dos años, viajaba a Belice para ingresar grandes sumas de dinero. Para pasar desapercibido, la fecha coincidía con Mundial o Eurocopa.
  • Cada vez que salía al extranjero, sus socios levantaban otra cortina de humo.
  • Llevaba lo del fraude fiscal con suma discreción, hasta que le pidió al fontanero que no le cobrara el IVA.
  • Mientras su compañero de celda, condenado por defraudar 30 millones, recibía un permiso para salir, a él, por robar un jamón, se lo negaban.
  • Para el reconocido constructor, el valor del ladrillo estaba debajo.
  • Tras ver a la policía, metió el dinero dentro del ataúd de su difunto padre. Se desmayó. Cuando volvió en sí, ya lo habían incinerado. 

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