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lunes, 31 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "La verdad oculta"


Había jurado acabar con el asesino de su hija. Cuando averiguó quién era, se voló la tapa de los sesos.

En su lecho de muerte les confesó que, aunque el veneno estaba tardando en hacer efecto, ellos serían sus últimas víctimas.

Estos microrelatos han sido finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a "la verdad oculta" (el primero de ellos, mencionado). Se lo agradezco a Juan Paricio Belmonte y a El Cultural. 
Otros micros que presenté fueron:
  • Al monstruo que algunas noches me visita le huele el aliento como a papá.
  • Su mujer no era celosa, pero odiaba que el bebé de su amiga Delia lo llamara papá.
  • Después de once meses sin aparecer por casa, mamá seguía diciendo que papá estaba de viaje.
  • En el armario, no cabía una camisa más -y le agobiaba esa falta de espacio-. Aun así, todavía no se atrevía a abandonarlo. 
  • Cuando sufrió aquel ataque de amnesia, sus amigos y familiares aprovecharon para decirle que no lo conocían.
  • Le dijo que no se preocupara y pulsó un timbre: apareció un tipo que le tomó medidas  mientras advertía que sólo trabajaba la caoba.
  • Nada más llegar, su marido y sus hijos corrieron para ayudarla con la compra. Cuando terminaron, les preguntó qué habían hecho esta vez.
  • En las noches de luna llena, aquel lobo se transformaba en un hombre.
  • Lo torturaron para intentar que confesara la verdad. Cuando la dijo, no lo creyeron.
  • En su lecho de muerte les confesó que, aunque estuviera tardando en hacer efecto, morirían antes que él.
  • A nadie le sorprendió que lo nombraran Capitán General un día antes de perder la guerra.
  • Cuando el desconocido escritor falleció, el autor más aclamado del momento dejó su última novela sin terminar.
  • Sabían que estaba allí por propia iniciativa, pero se empecinaron en devolver a su náufrago a la civilización.
  • Tras naufragar su barco, su marido e hijos empezaron una búsqueda sin cese. La encontraron en una isla perdida y allí se quedaron con ella.
  • Logró convencerlos de que era lo mejor para todos, aunque tenía claro que no...
  • Aún sin respirar, tuvo la sensación de que ya había vivido ese momento. Luego, comenzó a llorar como el recién nacido que era.
  • El joven aseguraba que era muy optimista, pero cada vez que se enamorada de una chica, le preguntaba si quería ser su futura ex.
  • Su vecino de celda en el corredor de la muerte sí creía en su inocencia, pero no quería confesar.


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