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viernes, 28 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "Desastres culinarios"


La noche previa a su ejecución, recibió la visita del cocinero: quería pedirle disculpas por la cena que le había preparado. 

Al ver que el segundo plato iba por los mismos derroteros, se levantó y provocó un incendio para evitar que hubiera víctimas. 

Estos dos microrrelatos fueron finalistas del Cuenta 140 en la semana dedicada a los "desastres culinarios". Se lo agradezco a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural. 
Otros que presenté fueron: 

  • Sonreían mientras degustaban aquella deliciosa carne. Ninguno se preguntaba dónde se había metido su amigo Paco. 
  • Al probar el primer plato, unos cuantos invitados se acercaron a los novios para insinuarles que adelantaran la barra libre. 
  • No paraba de repetir lo maravillosa que había resultado la cena mientras pedía su quinto plato de frutos secos con el gin-tonic. 
  • Aprovechando la tregua de Navidad, ambos bandos intercambiaron comida. Al día siguiente, el silencio del campo de batalla era aterrador. 
  • Nada más abrir la carta, el camarero le sirvió un plato con una Smith & Wesson y le dijo que eligiese cómo prefería morir. 
  • En cuanto hicieron las paces y ella regresó a casa, él volvió a cocinar mal. 
  • Después de aquello, comprendió que no le resultaría fácil que la abandonase: se comió todos los platos nauseabundos que le sirvió. 
  • Sus amigos quedaban fascinados con los platos que cocinaba. Lo llamaban “el rey de los fogones” hasta que cerró el restaurante de al lado. 
  • Durante el convite, con la excusa de que necesitaban fumarse un pitillo, los vieron entrar en el restaurante de comida rápida de al lado. 
  • Aunque las comidas que ofrecíamos eran copiosas y de gran aporte calórico, nuestros clientes adelgazaban en pocas semanas. 
  • Desde que el odiado crítico dijo que, hasta que volvió a su restaurante, desconocía ese sabor sublime, escupe en todos los platos que prepara. 
  • Papá le ha prometido a mamá que cuando termine el coleccionable de recetas que empezó hace diez años, freirá su primer huevo. 
  • Papá insiste en repetir que en el coleccionable de recetas con el que practica, no pone nada de recoger la cocina. 
  • Cuando las cucarachas entraron en la cocina de nuestro restaurante, las ratas ya estaban allí. 
  • Siempre que cocinaba papá, mis hermanas, mi madre y yo aprovechábamos para hacer una reunión de “sólo chicas” en cualquier restaurante. 
  • Aunque por otros motivos, su último libro de recetas tuvo más éxito que los anteriores: se vendió en el estante reservado al humor. 
  • Cuando volví del baño, mi pareja de la cita a ciegas ya no estaba. Sobre los profiteroles, me dejó una nota con un teléfono: de urgencias. 
  • Por un momento, aquello se asemejó a un banquete romano, salvo que ninguno de los invitados tuvo que meterse los dedos para vomitar. 
  • Aquella fuente de ensaladilla era el centro de atención de los invitados con tendencias suicidas.
  • Aunque sabía que no le gustaba así, la noche previa a su ejecución en la silla eléctrica, el cocinero le preparó una hamburguesa poco hecha. 
  • Desde que era el responsable de accionar la silla eléctrica, sólo tomaba carne si estaba cruda. 
  • El cocinero a sueldo planta su “food truck” en aquellas urbes con exceso de población. 
  • El Chef en persona, especialista en trampantojos, le sirvió una suela de zapato con cordones. Luego, aclaró: "Su filete con lingüinis".

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