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viernes, 21 de octubre de 2016

Cuenta 140 - "Correos"


Cada semana, los presos recibían correspondencia. Todos, excepto él: el único que había trabajado como cartero.

Siempre vivirían juntos: contestaba, una a una, a las cartas de amor que recibía su hijo.

Los anteriores micros fueron finalistas del Cuenta 140 de El Cultural de El Mundo en la semana dedicada a Correos. Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte y El Cultural.

A continuación, os dejo los demás que escribí:
  • En cuanto entré en la oficina de correos, me pusieron un sello en la frente. Sigo sin recordar cómo llegué al almacén de objetos perdidos.
  • Siempre que tenía que entregar una carta en mano, llamaba al timbre dos veces, por si acaso.
  • Él cortó por wasap y ella, por correo ordinario. Nunca llegó a saberse que lo hicieron de mutuo acuerdo.
  • Aunque seguían viviendo juntos, se comunicaban por correo certificado.
  • El último empleado de correos murió poniendo un matasellos.
  • Todas las mañanas, aguantaba las risitas de la vecina en el ascensor. Desconocía que era la hermana de mi cartero.
  • Desde que nació, recibe a diario una carta con una nueva página de una novela inédita. Hoy, tras 85 años seguidos, no hay nada en el buzón.
  • Mandamos un mensaje exhibiendo nuestros progresos nucleares. Lo recibió una civilización más avanzada que nos respondió por correo postal.
  • En el juicio contra el cartero, el testigo principal expuso: “Yo escuché al fallecido preguntándole si tenía correo electrónico”.
  • El día que debía celebrarse el examen de oposiciones de Correos, hubo un fallo en el envío de los enunciados por su servicio “Express”.
  • El 3 de enero, recibió una postal que un desconocido le enviaba desde Fiyi. Nunca le llegó la carta con el décimo que compró por teléfono.
  • Desde que discutieron con el cartero, todas las cartas que reciben anuncian malas noticias.
  • Aunque sí vivía en esa dirección, nunca le dijo al cartero que él no era Antonio Sánchez Sánchez.
  • Tras cinco meses ininterrumpidos, al fin le llegaba una carta que no era una multa.
  • Desde su país, escribía a ciudadanos desconocidos de España, Francia, Suecia,… Y soñaba con hacer, algún día, el viaje de una de sus cartas.
  • No volví a verla: por alguna extraña razón, el buzón me escupía las cartas que la tenían como destinataria.
  • Recibió una carta de su oftalmólogo con una A ocupando todo el folio. "Sus respuestas válidas del test", decía a pie de página.
  • Recibió una carta de su nieto donde sólo había emoticonos, abreviaturas y faltas de ortografía... Pero le encantó.
  • Se echaba a temblar cada vez que tenía que llevar la correspondencia a aquella señora que abría las cartas con una guadaña
  • A pocos kilómetros de su partida, lo abatieron. Alguien quería que no llegase a tiempo de evitar una nueva guerra.

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