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sábado, 6 de febrero de 2016

Cuenta 140 ("la senda del perdedor")


  1. Encerrado en el ataúd, analizó todas las situaciones en las que se había sentido perdedor y no le parecieron para tanto.
  2. Puso todo su empeño en intentar liberarse del cuerpo que le marcaba el camino. Cuando lo consiguió, se diluyó entre otras sombras.
Los anteriores relatos resultaron finalistas del Cuenta 140.
Mi agradecimiento a El Cultural y a Juan Aparicio Belmonte.

Otros que envié y que corrieron peor suerte fueron:
  1. Escondió el dinero. Cuando cumpliese los 30 años de condena lo recuperaría. El día de su liberación, el Alzheimer le impidió recordar.
  2. Se sentía ignorado y solo, muy solo. Antes de suicidarse escribió una nota que jamás nadie leyó.
  3. Había coronado los cinco grandes. El día que en su casa se estropeó el ascensor y tuvo que subir por las escaleras le dio un infarto.
  4. Apuró su último cigarro y se transfiguró en humo que nadie quiso respirar.
  5. Supo que no saldría vivo de allí cuando el jefe de redacción le enseñó la esquela con su nombre en la edición impresa del día siguiente.
  6. El día del temporal  cogió un paraguas con  las varillas rotas. Al abrirlo, perdió el único ojo que le quedaba.
  7. Para él, fue el único amor de su vida. Nunca pudo olvidarla. Ya viudos, volvieron a coincidir en el geriátrico y no la reconoció.
  8. Aunque siempre elegía el sendero equivocado, nunca dejó de caminar.
  9. Estudió derecho con la pretensión de convertirse en abogado de causas perdidas, pero acabó en el lado del ganador.
  10. Bebía mucho café, pero no para mantenerse despierto. Creía que podía leer su futuro en el poso que quedaba en el fondo: siempre negro...
  11. Pensaba que pisaba sobre un suelo de mármol. Sin embargo, los demás veían sus huellas hundidas en barro.
  12. Huye de su pasado. Camina por el arcén haciendo autostop sin rumbo fijo.
  13. Rompió la bola de cristal que usaba para ver el hado de sus clientes. Esta vez, concedería el préstamo a esa anciana a la que llamaba madre.
  14. Afligido, le preguntaba por qué no era así sólo las noches de luna llena. Su madre, con caperuza roja, se negaba a responder.
  15. Daba mucha importancia a lo que pensaran de él. En su momento de mayor éxito, recibió varias críticas y comenzó una andadura de fracasos.
  16. La sexta vez que intentó fugarse, se hizo pasar por muerto. Cuando intuyó que el coche fúnebre estaba fuera,  le dio un infarto y falleció.
  17. Estudió lo que decidió su padre, se casó con quien quiso su madre y fue el mejor amigo del amante de su mujer.
  18. Acostumbrado a tanta derrota, la  vez que consiguió la victoria inventó que había hecho trampas para que lo descalificaran.
  19. Pasó sus mejores años viviendo bajo el puente, alejada de la mansión que aún habitaba su marido.
  20. Lo condenaron por soñar. De una tajada sesgaron su cuello y su cabeza voló por encima de las de los demás.
  21. El día que perdió en el colegio el estuche con los colores, empezó su periplo en blanco y negro.
  22. Sus padres lo presentaron a todos los concursos de televisión. De mayor, para olvidar su frustración, hizo lo mismo con sus hijos.
  23. Los alumnos de 2º A jugaban un partido contra los de 2º B mientras sus padres, desde la grada, insultaban al árbitro: un crío de 2º C.
  24. Supo que estaba haciendo algo mal cuando su hijo, un crío de 5 años, le dijo: “Papá, de mayor no quiero ser como tú”.
  25. El día que se cumplió su deseo, recordó todos aquellos que quedaron en el olvido.
  26. Su mayor deseo en la vida era hacer reír, pero no supo cómo hasta que descubrió que su llanto despertaba en los demás el efecto contrario.
  27. Tendido sobre la arena y con la espada de su adversario en su cuello, recordó las veces que el César le señaló el pulgar hacia abajo.
  28. Cara a cara, frente a su hijo, no dudó en suplicarle que no siguiera su mismo camino.

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