Etiquetas...

lunes, 18 de enero de 2016

Cuenta 140 ("punto de sal")


Ni siquiera en su última cena en el corredor de la muerte dieron con el punto óptimo de sal.

El anterior microrrelato fue finalista del Cuenta 140 en la semana dedicada al punto de sal.
Mi agradecimiento a Juan Aparicio Belmonte y a El Cultural de El Mundo.

Otros micros que envíe con menos suerte (de algunos podéis leer diferentes versiones, pero muy parecidas) son los siguientes: 
  1. Para él, todo en la vida carecía de sal. Quizás debía plantearse que era un soso.
  2. Plasmó en sus platos su personalidad anodina: Siempre se olvidaba de ponerles sal.
  3. Se quedaron incomunicados en el arcén. La nieve les impedía avanzar por carretera. Ninguno de los dos quiso que echaran sal para derretirla.
  4. Cuando le decían: “¡Qué salado eres!”, siempre apuntillaba: “Como los perros…”.
  5. Su única pretensión era consolarla. Consiguió contrarrestar la afluencia interminable de saladas lágrimas con una leve pero dulce sonrisa.
  6. Estaba atrapado en un atasco. Se bajó del coche. Se echó una pizca de la sal que acababa de comprar sobre su cabeza y desapareció.
  7. Al tomar la tarta, se sintió agobiado.  Pidió un tequila; chupó un limón con sal y bebió. Al siguiente “¡Vivan los novios!” ya no estaba.
  8. Cuando estaba a punto de llover, ingirió un poco de sal. Al caer sobre ella las primeras gotas, se evaporó entre las nubes. Y lució el sol.
  9. Se debatía entre las lágrimas de su esposa y las de su madre.  Acababa de ganar el premio al  mejor sumiller y las dos lo abrazaban.
  10. Sabía qué cantidad exacta de sal utilizar para derretir la nieve, excepto la que se interponía entre su esposa y él.
  11. Cuando terminó el segundo plato, a pesar de que estaba soso, aumentó su tensión. Al siguiente “¡Vivan los novios!” ya la había dejado sola.
  12. Lo echaron del restaurante por pedir sal gorda a la camarera con sobrepeso.
  13. Perdido en mitad del océano, tuvo la tentación de beber agua salada, pero no lo hizo: su amigo imaginario le recordó que podía enloquecer.
  14. Perdido en mitad del mar, tuvo la tentación de beber agua salada, pero no lo hizo aunque su amigo imaginario insistiera en que estaba sosa.
  15. Aquel cocinero que, distraído, no escuchó las indicaciones del jurado preparó el pescado a la sal que ganó el primer premio.
  16. Cogió un poco de barro, le echó la cantidad justa de sal y rehízo al hombre.
  17. Cuando en el transcurso de la cena preguntó: “¿Dónde está Judas?”, Pedro le respondió: “No sé, Maestro, creo que ha ido a por la sal”.
  18. Sabía que siempre se quedaba corto con la sal. En la cena para los Reyes arriesgó y se pasó del punto. Desde entonces, es republicano.
  19. Los platos eran nefastos. "¿Queréis envenenarme?", repetía al probar cada uno. Falleció al comer del único con el punto perfecto de sal.
  20. Viajó por medio mundo buscando un plato que aglutinara todos los sabores. Cuando le echó sal, descubrió que lo servía el bar de la esquina.
  21. Estaba a punto de convertirse en el mejor sumiller mundial pero lloró emocionado y cayó una lágrima en la copa de su última cata.
  22. Cada uno de los siete chefs de su restaurante tenía carta blanca para cocinar los platos pero sólo él podía echarles la sal.
  23. Le resultaba curioso que después de su miedo atroz a la muerte hubiera encontrado el equilibrio encerrado en un ataúd.
  24. Intentaron sobornarlo con un pata negra al punto justo de sal, pero era vegetariano.
  25. Desde que lo abandonó su esposa, todas las comidas le salen sosas o saladas.
  26. Se llevaba todos los honores de los platos que elaboraban los chefs de su cocina. Y lo veía lógico: Él era quien les ponía la sal.
  27. Era conocida como la familia al punto. Sus apellidos eran “Salinas Sosa”.
  28. Estuvo a punto de abandonarlo todo para fugarse con su amante. Cambió de idea al comer en casa un cocido al punto de sal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario