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lunes, 11 de octubre de 2021

Ganador del Cuenta 140 en la semana dedicada a los videojuegos



Despertó dentro de un ataúd y se puso a gritar. Su hijo pequeño, riendo, le quitó entonces las gafas de realidad virtual y lo vio muerto.


Este microrrelato, que envié con el seudónimo de Umber, resultó ganador del Cuenta 140, de El Cultural (de El Mundo), en la semana dedicada a los videojuegos. 

Dejo, también en esta entrada, otros micros que escribí y fueron finalistas, así como el comentario de Juan Aparicio Belmonte: mucho mejor que el microrrelato en sí y al que doy mil gracias. Y, por supuesto, vaya mi felicitación para los otros compañeros que resultaron finalistas.

Ahí van los micros:

Intentaba distraerse con aquel videojuego. Cuando en la primera pantalla apareció “¿1 o 2 jugadores?”, rompió a llorar recordando a su hijo.


Empezó a jugar a aquel videojuego de guerra para sentirse mejor y hacer caso a las voces que le decían: “Mátalo, mátalo…”.


De repente, el mundo se volvió oscuro y todo desapareció: Dios había tropezado con el cable.


Llevaba meses encerrado en su habitación, alienado con un videojuego. Salió unos minutos a la calle. Ahora, le quedan años en una celda.


Culpaba al mundo digital de que ya nadie leyera. Lo odiaba, hasta que le ofrecieron una millonada por crear un videojuego de su novela.


Aquí, el comentario del Sr. Juez:



https://elcultural.com/las-vacunas

Ganador del mes de julio en el concurso de los Microrrelatos sobre Abogados

 


Imagen de perfilSUPERACIÓN

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Asistir a un juicio y ver cómo le caen diez años al encausado por un delito que conlleva, como mucho, dos, nunca es agradable; y menos, si eres su abogado. Mi defensa había sido nefasta, me sentí vulnerable y quise dejar la profesión. Recurrí a especialistas en orientación vocacional y siempre escuché la misma retahíla: “Tienes aptitudes como letrado. Queremos ser tus beneficiarios”. Pasaron unos meses cuando, desde los calabozos de comisaría, me llamó un tipo recién salido de prisión. Su compañero de celda hasta ayer, aquel pobre infeliz con el que metí la pata, le había aconsejado que se pusiera en contacto conmigo. Encima, se trataba de un delito similar, así que tenía la oportunidad de resarcirme. Llegó el juicio y logré su absolución. Emocionado, me dispuse a felicitarlo. A moco tendido me confesó que la idea era volver a la cárcel para estar juntos esos diez años.


El pasado mes de agosto tuve la suerte de que eligieron este microrrelato como ganador del mes de Julio en el Concurso de Microrrelatos sobre Abogados. Vaya mi agradecimiento para el jurado y el Consejo General de la Abogacía Española, así como mi felicitación para el ganador del voto popular: Javier Puchades.


https://www.diariojuridico.com/superacion-del-profesor-malagueno-gabriel-perez-martinez-premio-de-microrrelatos-en-julio/

http://atdjuridico.com/superacion-del-profesor-malagueno-gabriel-perez-martinez-premio-de-microrrelatos-en-julio/

https://www.ivoox.com/superacion-gabriel-perez-martinez-audios-mp3_rf_73995430_1.html

Relatos en Cadena, mes de mayo de 2021




Semana 27 (03/5/2021):

Ganador: Gabriel Pérez Martínez

Título: Dios te salve

“A quien no entiendo es a Él, que nos hace vivir en medio de esta llanura enorme, desértica, aburrida…”, dijo el alcalde en plena misa. Todos asintieron y el cura los convenció para que rezasen con la esperanza de que su fe moviera alguna montaña a su término municipal.

Aquel caluroso día de verano, les sorprendió que el atardecer se adelantase. A medio kilómetro de las afueras, se elevaba una altiplanicie con majestuosidad. Rompieron a llorar, se arrodillaron. Ahora, podrían hacer senderismo, escalada y esquiar en invierno. Llegarían cientos de turistas. Se reactivaría la actividad económica, maltrecha durante décadas. A las 22:00, se produjo la erupción.



El pasado mes de mayo, este microrrelato que escribí para Relatos en Cadena, concurso organizado por Escuela de Escritores y La Ventana de la Ser, fue el ganador semanal, así que me llevé un alegrón de los difíciles de describir con palabras.

Más tarde, en la final mensual, ya no tuvo tanta suerte, pero las penas no existen si el que gana es un amigo: Rafael Loscertales, que pasó a la final anual.

Aquí os dejo los podcasts de las dos finales y el enlace a la XIV edición  del concurso, donde podéis leer todos los micros finalistas y ganadores: https://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2020/


Final semanal del 3 de mayo: https://play.cadenaser.com/audio/1620044828030/

Final del mes de mayo: https://play.cadenaser.com/audio/1622480242033/

Microrrelatos finalistas, en esta edición de 2021, en el Concurso de la Abogacía Española

 




El Consejo General de la Abogacía Española organiza un concurso de microrrelatos que se desarrolla de enero a octubre. Para participar, se debe escribir una historia de 150 caracteres (o menos) que incluya las cinco palabras que dan y cuya temática sean, obviamente, los abogados. Cada mes, el jurado elige un ganador, al que regalan 500€, y entre todos esos ganadores mensuales, uno anual que se lleva 3000€. En este 2021, he intentado enviar una historia todos los meses, pero un par de ellos no tuve tiempo ni inspiración.

Os dejo los microrrelatos que seleccionaron como finalistas. Podéis ver las palabras que debían contener, así como el mes.

P.d.: Cada convocatoria mensual está abierta desde el día 1 al último del mes correspondiente, así que hay una media de 30 días para pensar en posibles historias, por si os animáis a participar.
   


Imagen de perfilIMPRESCINDIBLES

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Érase una vez un país en constante crecimiento donde imperaba el sentido común y la convivencia: los dragones apagaban fuegos; los ogros cuidaban niños; las brujas eran hadas; los demonios, ángeles de la guarda, y los lobos, los mejores amigos de las abuelas.
Pasó el tiempo y dejamos de proteger el medioambiente: llenamos de plástico los océanos y encerramos a las sirenas en piscifactorías; quemamos los bosques y duendes y elfos intentaron vivir en los jardines de nuestras casas, de donde los echábamos. Los recursos escasearon y cesó el suministro de alimentos. Conocimos el hambre, hasta entonces prohibido por ley. Se culpabilizó de todo a estos personajes, que fueron condenados al destierro o a muerte. Muchos podrían haber demostrado su inocencia, pero ya sabemos que en los cuentos no hay abogados.


https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/02-2021/imprescindibles/







Imagen de perfilEL REGALO

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Antes del juicio, la opinión pública había declarado a mi cliente culpable, y eso que a los ricos se les suele considerar inocentes. Cuando fui a verlo a la cárcel, le dejé claro que sólo defendía a acusados en los que creía. Lo encontré abatido: le achacaban ser el jefe de una organización criminal con cinco asesinatos a sus espaldas (los cuerpos de las víctimas estaban desaparecidos). En sus lágrimas intuí sinceridad y le pedí que se mostrara resiliente. El juicio fue rápido. Salió absuelto. Una semana después, vino a verme. Pretendía regalarme una de las viviendas que tenía en suelo urbano. Se trataba de un chalé con un jardín enorme, pero sin piscina, así que me entregaba, además, el material para poderla construir. No quise aceptar. Me rogó que lo hiciera alegando que si no, no podría dormir. Con la palada inicial de la excavadora, apareció el primer cuerpo.


https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/03-2021/el-regalo-9/







Imagen de perfilGEMELOS

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Mi hermano es idéntico a mí, pero sólo en el físico. Mientras él defiende a particulares sin dinero, yo me decanto por grandes empresas con capacidad de adaptación a la voracidad del sistema. Las diferencias económicas entre nosotros son abismales; también, las ideológicas. En mi último pleito, conseguí que una industria química, que vertía sus desechos de producción al río, apenas tuviese que pagar una multa irrisoria. A él, sin embargo, le gusta invertir el tiempo en ayudar a familias en riesgo de exclusión social.
No obstante, una semana al año, nos reunimos los dos solos y viajamos a un nuevo lugar olvidando nuestras discrepancias. Esta vez le ha tocado al Sáhara. Por supuesto que para mí no existe el cambio climático y para mi hermano, sí. Nadie podía vaticinar que en pleno desierto lloviera torrencialmente y le cayera un rayo. Aún no sé si ha muerto él o yo.


https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/05-2021/gemelos-2/







Imagen de perfilSUPERACIÓN

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Asistir a un juicio y ver cómo le caen diez años al encausado por un delito que conlleva, como mucho, dos, nunca es agradable; y menos, si eres su abogado. Mi defensa había sido nefasta, me sentí vulnerable y quise dejar la profesión. Recurrí a especialistas en orientación vocacional y siempre escuché la misma retahíla: “Tienes aptitudes como letrado. Queremos ser tus beneficiarios”. Pasaron unos meses cuando, desde los calabozos de comisaría, me llamó un tipo recién salido de prisión. Su compañero de celda hasta ayer, aquel pobre infeliz con el que metí la pata, le había aconsejado que se pusiera en contacto conmigo. Encima, se trataba de un delito similar, así que tenía la oportunidad de resarcirme. Llegó el juicio y logré su absolución. Emocionado, me dispuse a felicitarlo. A moco tendido me confesó que la idea era volver a la cárcel para estar juntos esos diez años.

https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/07-2021/superacion-2/







Imagen de perfilDEFENSA CONTRA LA CEGUERA

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Me han asignado un recluso por el turno de oficio. Cumple condena tras dar una brutal paliza a un subsahariano por la única razón de no ser blanco. Ahora, mantiene que ama la diversidad, no obstante, hace una semana, en el gimnasio de la cárcel, le partió las dos piernas a un magrebí que según un funcionario de seguridad solo le preguntó la hora. Mi cliente sufrió desprendimientos de retina tras resbalar cuando huía de la escena del crimen y golpearse ambos ojos contra una barra de pesas. Tuvieron que operarlo de manera urgente, pero los médicos sostienen que recobrará la visión en unos días. A mí me toca representarlo; es mi responsabilidad. Y creo que ser abogado de alguien con quien no comparto nada, me puede fortalecer, también, como persona. A ver cómo reacciona cuando se recupere y descubra mis raíces nigerianas.


https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/08-2021/defensa-contra-la-ceguera/







Imagen de perfilIMAGINA

GABRIEL PÉREZ MARTÍNEZ 

Se coló en mi despacho de sopetón. “Soy Elvis. Me acusan de poner en riesgo a mis seguidores, conduciéndolos al borde del infarto tras simular mi muerte”, expuso aturullado. Al escuchar aquello, levanté las cejas y exclamé: “¡Usted no es el Rey del Rock!”. El tipo vestía pantalones de pinza, zapatos castellanos, camisa azul ─de un tejido parecido a la seda─ y chaleco acolchado, prendas que el de Memphis no usaría ni para camuflarse. Me puse en pie, di unos pasos hacia la puerta y le amenacé con llamar a seguridad si no se iba. Entonces, sugirió que mirara por la ventana. Había una marabunta de fans en la calle, visible desde kilómetros. Mis días como abogado de pequeñas causas tocaban a su fin, pero no podría preservar la vida que en aquel tiempo llevaba. “¿Quién le envía?”, dije. Paul seguía sin perdonarme que hubiera compuesto “Imagine” sin él.


https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/10-2021/imagina-2/



Tercer premio en el I Concurso de Microrrelatos Gata Negra



Anónimos

Al abrir la puerta de casa, encontré una nota en el suelo: "Sr. Nadales, tenemos unas fotos que acabarían con su matrimonio". Reclamaban, además, una suma de dinero de la que por suerte disponía y especificaban la entrega para el día siguiente, a las once de la mañana, en una casa abandonada a pocos kilómetros de la ciudad. Resoplé, entré en el baño y quemé el mensaje. Mi esposa aún no había salido del trabajo. Cuando llegó, cenamos y vimos juntos la tele, como siempre hacíamos.

Esa noche, no dormí. En cuanto sonó el despertador, dije que me había sentado mal la cena para no ir a la oficina. A las nueve, fui al banco. Una hora después, cogí el coche y me dirigí hacia el lugar donde los chantajistas esperaban. Tal y como indicaron, dejé el dinero sobre el escalón de la puerta de entrada y me llevé el sobre. Luego eché a correr para ponerme de nuevo al volante. No avancé mucho… Estaba tan nervioso que tuve que pararme en el arcén. Dentro del sobre había varias fotos. En ellas, se distinguía con claridad a Nadales, mi vecino del piso de al lado, con su amante.  Este tenía un buen sueldo y podía sacarle diez veces más de lo que pagué. A mi mujer no le he dicho, nunca, lo guapa que salía.


Este microrrelato que escribí para el I Concurso de Microrrelatos Gata Negra fue uno de los seis terceros premios que se concedieron. Se presentaron 356 obras. El ganador fue José Manuel García, escritor onubense. Quedó  en segundo lugar: María José Fernández, de Valencia. Enhorabuena a ambos, así como a los cinco compañeros con los que compartí el tercer premio. Y mil gracias al jurado por la parte que me toca.


https://www.moraleja.es/ayuntamiento/tablon-de-anuncios/cultura/i-concurso-de-microrrelatos-gata-negra

https://www.radiointerior.es/2021/08/09/el-i-concurso-de-microrrelatos-gata-negra-otorga-ocho-premios-a-relatos-procedentes-de-diversos-lugares/

"La increíble familia García" en Quimera

Hay cosas que hacen especial ilusión y esta fue una de ellas. Porque la publicación del microrrelato "La increíble familia García" partió de la idea de mi querido profesor: Ginés Cutillas (escritor referente del género), porque salía rodeado de amigos y, por supuesto, porque se trataba de la revista Quimera. No se pedir más, solo dar gracias.





 

Ganador del Cuenta 140. Tema: El dinero



En la lectura del testamento, hijos, nietos y demás familiares se fueron cuando el abogado empezó diciendo que lo importante era el amor.


Este microrrelato, que presenté con el seudónimo de Repio, resultó ganador del Cuenta 140 cuando el tema semanal fue el dinero

Dejo una captura del comentario de Juan Aparicio Belmonte, escritor que dirige el concurso. Vaya mi agradecimiento para este y El Cultural.




https://elcultural.com/el-peine

Cuenta 140 - Micros finalistas desde el 22-10-2020 hasta el fin de la temporada (febrero de 2021)

 


El Cuenta 140 de El Cultural (de El Mundo) es un concurso semanal en el que el escritor Juan Aparicio Belmonte propone un tema y los participantes escriben sobre este. La condición es que las historias no sobrepasen los 140 caracteres.

Los siguientes microrrelatos que presenté, con diferentes seudónimos, resultaron finalistas  de este concurso entre el 22 de octubre de 2020 y el 25 de febrero de 2021, que es cuando finalizó la temporada. 

Vaya mi agradecimiento para Juan Aparicio Belmonte.


Tema: La memoria

Su marido tenía Alzheimer, pero en la cama seguía llamándola por el nombre de la otra.

Cada vez que se asomaba a una barandilla, era incapaz de recordar la razón por la que quería suicidarse.

El antiguo asesino a sueldo visitaba todos los lunes a su amigo de profesión, a quien envidiaba por su Alzheimer.






Tema: Las colas

En la cola donde el escritor firmaba ejemplares no había nadie, sin embargo daba una vuelta a la manzana en la que estaba su musa.


Se reunieron para un suicidio colectivo. Uno tras otro saltaron al vacío, menos el último: el líder de la secta, que no recibió empujón. (Este no fue finalista, pero le tengo cariño y quería resaltarlo por aquí).


https://elcultural.com/las-colas-finalistas



Tema: La paciencia

“Quien la persigue la consigue”, le decían sus amigos. Años más tarde, en una habitación con una cama enorme, la tenía secuestrada.


Cuando el médico le dio el resultado de las pruebas, le entraron ganas de vivir, aunque llevaba treinta años planeando su suicidio.


La muerte llevaba años buscando el punto flaco de aquel hombre inmortal.


Aún esperaba la absolución unos segundos después de proceder la guillotina.


https://elcultural.com/la-paciencia-finalistas



Tema: El dinero

Meses después de entrar en la cárcel, su cuenta en Suiza engordó por donaciones secretas de compañeros de partido.


Cada vez que le decía a su abuelo que lo quería, éste le daba un euro. Ahora, de adulto, paga para que alguien se lo diga a él.


Tras rechazarla las editoriales anteriores, mandó una copia de su novela escrita sobre billetes de cincuenta.


En la lectura del testamento, hijos, nietos y demás familiares se fueron cuando el abogado empezó diciendo que lo importante era el amor.


Todo el dinero que logró con el atraco al banco, lo invirtió en protección en la cárcel.


La anciana y su joven prometido contrajeron matrimonio, a pesar de que entre ellos había una diferencia de sesenta millones de dólares.


Al ver que le había tocado el décimo, empezó a llorar como un niño mientras repetía: “Por fin podré tener amigos”.


https://elcultural.com/el-dinero-finalistas



Tema: El peine

Ya no veía a su amiga imaginaria, pero seguía llevando entre las manos el peine con el que la peinaba.


https://elcultural.com/el-peine-finalistas



Tema: El dandi

La gente, por la calle, no paraba de repetirle que era un dandi. Su hijo pequeño empezó a llamar así al niño que le pegaba en el colegio.


Se enamoró de él por su elegancia y buenos modales. Tras un año de matrimonio, echaba en falta un poco de incorrección en la cama.


En la rueda de reconocimiento, todos llevaban el mismo peinado y vestían trajes idénticos, pero la testigo reconoció su elegancia.


Estaba cansado y se sentó en el escalón de la puerta de la catedral. Vestía su traje preferido, hasta que una joven le dio una moneda.


https://elcultural.com/el-dandi-finalistas



Tema: El divorcio

Al llegar a casa, vio a su marido sentado en el poyete de la ventana. Ella sabía lo que la amaba, así que le dijo que quería el divorcio.


El escritor llevaba dos años casado cuando empezó a agobiarse por la falta de inspiración en la felicidad.


Había vivido tres intentos de divorcio. Para su cuarta esposa, ya no había sitio en el jardín.


https://elcultural.com/el-divorcio-finalistas



Tema: Los auriculares

Cuando enterraron al difunto, llevaba unos auriculares por los que sonaba, en bucle, su grupo favorito. Tras agotarse la batería, despertó.


Dibujó a Dios con auriculares. “¿Así escucha nuestras oraciones?”, preguntó la profesora, pero el niño, que llevaba otros, siguió a lo suyo. (Este no fue finalista, pero le tengo cariño y quería resaltarlo por aquí).


https://elcultural.com/los-auriculares-finalistas



Tema: El horizonte

La psiquiatra, tras hacer un informe positivo para la condicional, le pidió al violador que dibujara el horizonte y éste la retrató.


La sequía terminaba por fin. A lo lejos, había nubarrones acercándose. Saltaban de alegría hasta que vieron cómo se deshacía el horizonte.


https://elcultural.com/el-horizonte-finalistas



Tema: La Real Academia de la Lengua

Cada vez que el dictador decía mal una palabra en un discurso, la Academia de la Lengua de ese país tenía que incluirla en el diccionario.


Tras sentarlo en el sillón que ocupó durante años, empezó a narrar un cuento inédito y todos olvidaron que el Alzheimer le impedía hablar.


https://elcultural.com/la-real-academia-espanola-finalistas



Tema: El mérito

Tras su derrocamiento, el tirano estaba, ahora, al otro lado, pero el verdugo, en el mismo.


Tenía remordimientos cada vez que cometía un asesinato, pero estaba harto de ver cómo la muerte se llevaba sólo a hombres buenos.


https://elcultural.com/el-merito-finalistas



Tema: Los Reyes Magos

Cuando sus padres le dijeron que los Reyes no existían, preguntó, llorando, que qué pasaba con Papá Noel, el ratoncito Pérez y Dios.


Le dijo a su hermano que no pidiera más regalos caros para su cumpleaños, que sus padres no tenían dinero. “Déjalo para los Reyes”, añadió.


https://elcultural.com/los-reyes-magos-finalistas



Tema: Las insurrecciones

Tras proceder la guillotina, su cabeza rodó hasta los pies de su delator y se quedó mirándolo fijamente a los ojos.


https://elcultural.com/las-insurrecciones-finalistas



Tema: La normalidad

Se presentó, de improviso, para buscar a su padre: incinerador, y lo encontró trabajando. “¿Los gritos son normales, papá?”, preguntó.


Era el primer lobo que pisaba la Luna. Miró al cielo, vio la Tierra llena y se transformó en un hombre.


https://elcultural.com/la-normalidad-finalistas



Tema: El ajedrez

Tras salir a explorar aquel nuevo planeta, no se dio cuenta de que caminaba sobre un tablero de ajedrez; y se lo comieron.


El dueño de la multinacional era un gran jugador de ajedrez y ganaba todas las partidas sacrificando peones.


En el campo de batalla, los soldados se dispusieron como piezas de ajedrez. Los reyes estaban en sus palacios, a miles de kilómetros.


Sobre la mesa del salón, había un tablero con las piezas tal y como estaban en la partida de hacía veinte años, cuando él bajó a por tabaco.


El Diablo lleva milenios esperando a que Dios mueva ficha. (Este no fue finalista, pero le tengo cariño y quería resaltarlo por aquí).


https://elcultural.com/el-ajedrez-finalistas



Tema: El verde

El socorrista se disponía a cambiar la bandera verde por una roja cuando vio que iba a bañarse el profesor con el que nunca aprobaba.


Aquella mesa era verde, pero todos la verían del mismo color que dijese el tirano.


Aquella vegetariana se empezó a interesar por él cuando vio que en su barba había restos de lechuga.


https://elcultural.com/verde-finalistas



Tema: Las cortinas

El palacio del dictador era el único edificio con cortinas.


Hoy es ella la que está en el piso del vecino de enfrente. Siempre supo lo que pasaba tras esas cortinas, pero no lo denunció.


https://elcultural.com/las-cortinas-finalistas



Tema: La mortalidad

Se acercó a la cama de su hijo para darle un beso de buenas noches. Luego, lo tapó hasta el cuello; un enfermero incluyó la cara.


https://elcultural.com/la-mortalidad-finalistas



Tema: Los palíndromos

Tras fracasar con las letras de rap, lo intentó con un palíndromo. Tampoco lo logró, pero inventó un nuevo insulto para Twitter.


El niño temía al monstruo que vivía en su armario.
El monstruo temía al niño que dormía en su cama.


https://elcultural.com/palindromos-finalistas